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Análisis

El auge del turismo religioso en América y Europa

Los peregrinos solo en América superan los 80 millones de fieles que anualmente recorren los destinos de fe de los distintos países

02/04/2026 12:40 Hs.

Análisis

El auge del turismo religioso en América y Europa

Los peregrinos solo en América superan los 80 millones de fieles que anualmente recorren los destinos de fe de los distintos países

02/04/2026 12:40 Hs.

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Por Adrián Lomello – Director Territorial para América, Red Mundial de Turismo Religioso

En un mundo que busca certezas en medio de la incertidumbre, la fe se ha convertido en una brújula silenciosa que también orienta el viaje. El turismo religioso, antes considerado una expresión marginal dentro del sector, vive hoy una expansión sin precedentes. Los templos, santuarios y rutas sagradas se transforman en centros de encuentro donde espiritualidad y desarrollo económico caminan de la mano.

Los peregrinos solo en América superan los 80 millones de fieles que anualmente recorren los destinos de fe de los distintos países. Un territorio atravesado por profundas convicciones católicas y con rituales desde los más tradicionales con reminiscencias medievales hasta fiestas sincréticas donde se fusiona creencias nativas que hoy conviven en armonía.   

México, consolida su posición como uno de los destinos de peregrinación más potentes del planeta. Solo la Basílica de Guadalupe congrega a más de 20 millones de fieles cada año, superando a Lourdes y Fátima en volumen de visitantes. La devoción guadalupana trasciende lo religioso: dinamiza el transporte, la gastronomía, el hospedaje y la producción artesanal. Otros destinos importantes incluyen el Santuario de San Juan de los Lagos (Jalisco), con cerca de 9 millones de visitantes, y el Cerro del Cubilete (Guanajuato). 

En el continente americano, Nuestra Señora de Aparecida en Brasil, moviliza a mas de 12 millones de fieles hacia un santuario moderno y muy acogedor. 

Buga, en Colombia, solo para citar un ejemplo, emerge como un símbolo de esa transformación. El Santuario del Señor de los Milagros recibe cada año a más de tres millones de peregrinos, convirtiendo a esta pequeña ciudad del Valle del Cauca en un epicentro de fe y dinamismo comercial. La devoción impulsa a hoteleros, artesanos y pequeños comerciantes, que hallan en la fe una fuente estable de ingresos. Durante las festividades mayores, la ciudad respira religiosidad y progreso: la espiritualidad se vuelve un factor de dinamismo cultural y económico del valle de Cauca.

Lujan en Argentina, la devoción a la Virgen patrona de ese país, moviliza anualmente a 7 millones de peregrinos. Este volumen de visitantes obligo al gobierno local a adaptar su infraestructura urbana para satisfacer la carga turística que se produce especialmente todos los fines de semana y su gran peregrinación anual que moviliza a 3 millones de jóvenes.

En Guatemala, el turismo religioso avanza con una identidad propia, arraigada en la mezcla de tradición indígena y cristiana. Las procesiones de Semana Santa en Antigua Guatemala, declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, atraen a miles de visitantes cada año, generando una ocupación hotelera superior al 90%. Las calles empedradas se visten de colores y aromas, y las alfombras de aserrín se convierten en lienzos efímeros donde la fe se expresa como arte colectivo.

En el otro extremo del Atlántico, Fátima, en Portugal, sigue siendo el faro espiritual de Europa. Desde las apariciones marianas de 1917, el santuario ha recibido más de 200 millones de peregrinos, cifra que lo coloca entre los principales destinos religiosos del mundo. Su modelo de gestión —basado en la hospitalidad, la sostenibilidad y la innovación tecnológica— se estudia hoy como referencia internacional. Fátima demuestra que la espiritualidad, bien gestionada, puede coexistir con la modernidad sin perder de su identidad. El municipio de Ourem es sin dudas, un ejemplo de gestión de turismo religioso.

A nivel global, la Organización Mundial del Turismo (OMT) estima que cerca de 400 millones de personas viajan anualmente por motivos religiosos o espirituales, un flujo que representa entre el 15% y el 20% del turismo internacional. Detrás de esos números hay historias, promesas y esperanzas: una economía que crece al ritmo de las plegarias,  con una estimación progresiva de crecimientos de un 8% en los próximos 5 años.

El turismo religioso no solo dinamiza economías locales; también fortalece identidades y teje puentes culturales. En tiempos donde la velocidad y lo efímero dominan, estos destinos ofrecen algo que el viajero moderno anhela: sentido. Allí donde los pueblos abren sus puertas a los peregrinos, la fe se convierte en desarrollo, y el camino, en oportunidad.

 


 

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