La derrota de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, en el referéndum sobre la reforma de la magistratura ha provocado un auténtico terremoto político en Roma. Tras un resultado que ha envalentonado a la oposición, el Ejecutivo ha iniciado una "purga" interna para depurar responsabilidades. Las primeras víctimas de este revés han sido el subsecretario de Justicia, Andrea Delmastro —acorralado por diversas polémicas y condenas—, y Giusi Bartolozzi, jefa de Gabinete; sin embargo, hay alguien que se está oponiendo a este proceso de limpieza: la ministra de Turismo, Daniela Santanchè.
Pese a que Meloni había solicitado públicamente y por escrito su renuncia para mantener la "sensibilidad institucional", la ministra, perteneciente al propio partido de la premier (Fratelli d'Italia), se resistió durante casi dos días a abandonar el cargo, desafiando a la primera ministra.
Finalmente presentó su renuncia con una carta que dice: "No tengo problema en decir 'obedezco' y hacer lo que me pide. No ocultaré cierta amargura por el resultado de mi carrera ministerial, pero en mi vida estoy acostumbrada a pagar mis propias cuentas y, a menudo, también las de los demás. Me importa más nuestra amistad y el futuro de nuestro movimiento", agrega Santanchè.
La ministra explicó porqué rechazó en un primer momento el pedido de renuncia que le había hecho llegar Meloni: "Ayer, quizás de forma abrupta (comprenderá mi estado de ánimo), le dije que no estaba disponible para dimitir de inmediato porque quería que fuera independiente de mis comentarios sobre el referéndum. No quiero ser la chivo expiatorio de una derrota que, desde luego, no fue culpa mía, dados los resultados en Lombardía e incluso en mi propio municipio", sostiene.
Santanchè era desde octubre de 2022 la ministra de Turismo del país transalpino. Ha sido señalada por Meloni por estar envuelta en varios procesos judiciales: se investiga una estafa a la seguridad social de una de sus empresas, así como un posible delito de falsedad contable de otro de sus negocios.